viernes 7 de noviembre de 2008
plantar un libro, escribir un hijo, tener un arbol
hoy me estaba preguntando por que no actualizaba el blog y me dedicaba a leer los blogs ajenos y a comentar en ellos, bastante asiduamente.
La verdad que parece que todo el mundo tiene un blog ahora, hasta yo... y pensaba a que se debía.
Hay una necesidad de expresarse; hay una esperanza de ser leído, conocido, famoso; hay una necesidad de decir algo diferente e independiente a lo que dicen los medios.
Los blogs puede ser que no los lea nadie, o los lea muy poca gente pero igual se siguen escribiendo, se siguen multiplicando cada día hasta cifras incalculables.
Yo creo que es la necesidad de plasmar los pensamientos, de poner en algun lugar, aunque sea remota la posibilidad de que alguien lo lea, lo que uno piensa en el día, por la mañana, en al ducha, en el primer café, en su viaje en bus, en metro o en coche...
La diferencia entre escribirlo y publicarlo y solo pensarlo, hoy por hoy, es muy pequeña.
Los blogs no tienen censura, no tienen ningún juez que te diga si esta bien o está mal, si es bueno, malo o mas o menos.
Yo hace un tiempo, por recomendación de un gran amigo y maestro (Harry), escribo las cosas cuando las pienso, y las voy escribiendo en diferentes lugares, pero nunca se me ocurrió publicarlas. Creo que ahora iré copiando y pegando esas cosas en el nuevo arranque de "Meditando en el Fondo " (MeeF)
jueves 25 de octubre de 2007
de laif in de cantri
Acabo de leer un artículo sobre los barrios cerrados que salió en el diario perfil a propósito de un libro (http://www.perfil.com/contenidos/2007/10/17/noticia_0050.html), y me recordó a algunas largas charlas, polémicas, que solía tener con amigos en Tucumán a cerca de la proliferación de estos barrios cerrados o "cantris"
Siempre fui de la postura de que esos lugares no hacen mas que crear una burbuja para que las personas que vivan allí vivan una vida de mentira, y que criar a tus hijos allí no hace otra cosa que "engañarlos " a cerca de cómo es la "vida real".
Conversando con un amigo alemán sobre este tema, él me dijo: "bueno pero si mi hijo se cría y educa en la vida real tiene mas posibilidades de ser "uno más" de esa vida real, y yo no quiero para mi hijo ese tipo de vida y educación, no quiero que sea uno más".
La verdad que me dejó pensando. Hasta ese momento siempre los argumentos a favor de las "burbujas" sociales/económicas/educacioanles habían sido a favor de: educarme como yo lo había hecho, poder estar en la calle sin temor, poder dejar la puerta abierta, etc, etc. Argumentos que me parecían insulsos y sobre todo extemporáneos.
Sin embargo pensé que para que una persona pueda diferenciarse, pueda sobresalir (en el mejor de los sentidos) tal vez sea necesario que su ambiente de educación (formal e informal) no tenga que ser el mismo que "la media".
El argumento tiene sentido, tiene cara y ojos (como dicen acá) pero sin embargo no creo que un ambiente artificial sea el mejor para que una persona pueda ser diferente, mas inteligente, lista o competente.
Creo que una burbuja para que las personas crezcan y se formen, no hacen otra cosa que crear la sensación de que esa es la única realidad aceptable, y que estas personas busquen por siempre moverse en esos "círculos" con lo cual forman personas intolerantes, elitistas, sin posibilidad de considerar la diversidad de ningún tipo (razas, nacionalidades, inclinaciones ideológicas, formas de vestirse, formas de hablar, formas de trabajar, y la lista es interminable...y cada vez más detallista)
Las personas que crecieron viendo y viviendo una sola realidad elitista, buscarían siempre lo mismo y si no lo encuentran o lo anulan, lo niegan o lo destruyen...
Es difícil saber que determina un tipo de comportamiento como estos, pero me animo a afirmar que una educación para la vida dentro de un "cantri", no hace más que favorecerlos.
saidatha kiwi en su papel de Peter C.
Dice que, después de Tato, no hay humor político y define al Gobierno como “menemismo con derechos humanos”, claro que a veces.
Por Diego Grillo Trubba
—¿Cómo te parece que evoluciónó el rock desde los videos que pasás en el programa a lo que es hoy?
—El rock se fagocitó a sí mismo, y de alguna manera se convirtió en un empleado de una gran empresa que digita todo. Pero también, por suerte, hay muchos grupos que escapan de ese circuito: Sonic Youth, Pixies, Nirvana. Me parece que el rock perdió intensidad porque los momentos sociales han perdido intensidad.
—No están claramente identificados los buenos y los malos.
—Los malos se apropiaron del discurso de los buenos.
—Hace un tiempo vos decías que no te interesaba la tele de aire, que evaluabas la posibilidad del cable como ámbito.
—Vos elegís lo que hacés, y por ahí las miradas no tienen por qué ser muchas. Y tu elección no tiene por qué estar relacionada con el rating o con esa lógica de si algo funciona o no, como si no fueran programas sino una afeitadora. Con Peter Capusotto... estamos en un lugar donde queremos estar. Y no trabajamos para la gran mirada. Eso te permite que lo que sale sea más puro. Preocuparse por el rating es gastar tu energía al pedo.
—Tu programa va en el mismo horario que “Gran Hermano” y Tinelli, pero apunta a algo que no tiene nada que ver. ¿Qué pensás de esos programas?
—Directamente no los miro. Son grandes simuladores de algo que no tiene nada atrás.
—Si te llamaran, ¿participarías de “Bailando”?
—(Risas) Si me llamaran, les diría que sí, que voy, y que estoy el lunes siguiente a las ocho de la mañana, y que me esperen... (risas).
—¿Por qué creés que hoy hay tan poco programa de humor?
—Hay una forma de humor que es mucho más barata, que es reírse de lo que hacen los propios programas, reírse de Mariana de Melo. Y entonces prefieren no contratar a alguien a quien hay que pagarle un sueldo.
—¿Y por qué creés que no hay humor político?
— Porque hoy funciona otra cosa, reírse de la propia televisión. Además, no hay dirigentes de los cuales reírse. Antes, uno podía reírse de un De la Rúa; ahora no hay esa clase de dirigente político. Desde que murió Tato Bores no hay un lugar ni un humorista establecido para hacer esa clase de humor.
—Canal 13 se quejó de que colgaban sus programas en YouTube y los fans suelen colgar casi todo lo que pasan en “Peter Capusotto...”. ¿A vos te molesta?
—No, al contrario. Si Peter Capusotto... circula por YouTube, circula por algo, y está bárbaro. Salvo, claro, que te lo copien, entonces ahí vamos a los ganchos (risas).
—En “Peter Capusotto...” rescatás a Perón como figura cómica.
—Hay un recurso que es muy claro: todo lo que es antagónico genera risa. Perón al hablar de rock es tan antagónico que causa gracia.
—¿Vos te definís como peronista?
—Me defino como peronista que fue. Como el peronismo mismo, que murió en el 73 y nadie se dio cuenta. Los tipos que hoy se dicen peronistas son los que se ponen el sello, que dicen respetar la tradición del peronismo y al mismo tiempo gobiernan con los enemigos históricos del peronismo.
—¿Qué pensás de Néstor y Cristina?
—Néstor Montalbano y Cristina Lemercier, ¿no? (risas). A mí, Néstor y Cristina Kirchner me generan contradicciones. A veces me parece que son como el menemismo con derechos humanos. A veces me parece que es un gobierno que puso en tela de juicio el tema de la dictadura, algo muy vital. Hay cuestiones relacionadas con la distribución de la riqueza que no terminan de cerrar... De todas formas, el arco opositor me parece endeble. Igual, no soy alguien que salga con la banderita kirchnerista.